martes, 25 de diciembre de 2012

Carta de despedida



Necesito decirte esto, yo no puedo ser feliz contigo ni con nadie, pensé que si, pero no es así. No podría amarte, eso lo sé, y no quiero hacerte daño solo quiero ser sincero contigo, es lo mínimo que te mereces.

No puedo arriesgarme a estar contigo y hacerte daño o que tú me lo hagas a mí, es algo que no puedo permitirme, lo siento mucho, pero es que no puedo. Aunque lo intentara de verdad eso no cambiara el hecho de que me voy a morir y durante toda mi vida he estado solo. Te mereces a alguien mejor, más listo, más lleno de vida y más todo, eres perfecto no lo dudes, pero no eres para mí, no te digo esto porque quiera estar con otra persona, lo hago por mí, no quiero ser un lastre para nadie.

Espero que encuentres a alguien que te quiera y te ame como yo nunca lo podré hacer, lo siento mucho Luis, pero tengo que estar así seguir solo, así estoy muy cómodo y será más fácil para ti, lo siento de verdad. No volveremos a hablar porque es lo mejor, olvida alguna vez que me conociste y vive tu vida, encuentra a esa persona que te mereces.

Lo siento
Espero que con esto tu recuerdo no se borre de mi corazón

jueves, 16 de agosto de 2012

Como matar a un niño


Diagnóstico 1º:

El paciente sufre de un clavo inexistente en el pecho que, según él, duele como mil agujas clavadas en los pies. Se cree que es provocado por el tiempo, o más bien la falta de él. El paciente no para de decir que quiere tiempo, quiere comer relojes pensando que eso ayudará. El paciente no sabe que el tiempo que ha perdido no se puede recuperar. Cuando asimila esta realidad, el paciente empieza a llorar sin remedio. El paciente muere deshidratado debido a la abundancia de sus lágrimas, nada pudimos hacer por su risa, desapareció hace tiempo. El paciente se dio cuenta de que aquellos días no volverán, el paciente maduró. Hay otro niño muerto.

Un viejo amigo. Fracisco José Matinez Martinez
Del blog tellevastetodaslasrespuestascontigo.blogspot.com.es

lunes, 9 de julio de 2012

I don't need no other lover



Si es cuestión de ser sincera, nunca me ha gustado Yoko Ono. Siempre la he visto como una arpía en la vida de John Lennon y la carrera de The Beatles, que intentaba trepar a través de él hasta conseguir lo que deseaba. Hasta hace poco prefería a Cynthia Powell, me parecía tan indefensa y perdida, como yo. 
Pero hasta ahora nunca me paré a pensar en él, en él y sus razones, realmente era víctima de mi realidad y mi supuesta idealización en cuanto a relaciones se refiere, siempre pensé en el egoísmo de Cynthia, y en el mío... 
Pero creces, y te das cuenta de que es necesario avanzar, que realmente John estaba atrapado, y que Yoko supo sacarle lo mejor de él, su sonrisa y sus mejores emociones. Y cuando encuentras a esa persona, da igual la situación en la que te encuentres, lucharás por mantener a esa persona a tu lado hasta consumiros mutuamente emocionalmente. Y eso fue lo que hicieron, Yoko y John, John y Yoko. Aunque también hay que decir que huyeron del Reino Unido por posición de droga, pero a pesar de todo, juntos, siempre juntos.
A veces es precioso imaginar, imaginar que somos la Yoko de ese alguien especial.

Mi Yoko. Esther Arias Jiménez 

jueves, 28 de junio de 2012

La historia de tu lucha


Esto va por ti


Vero esta es tu historia y tu historia no acaba aquí, empieza tu lucha contra el cáncer. Esta mañana, me ha sorprendido tu repentina despedida de Twitter. Me empezaste a seguir hace poco, pero eso no ha impedido que aunque no te conozca hoy llore por ti. Eras aquella persona por la que escribía mis tweets más ácido, quería verte sonreír cada día. Fuiste la que a pesar de no conocerme me dijiste que en los peores momentos siguiera adelante, ahora me toca a mí corresponderte.

Durante el tratamiento estarás arropada de los que más te quieren, pero también quiero que sientas mi sonrisa, mi abrazo más fuerte y mi beso más sincero cada vez que leas mis palabras. Aunque a veces puedas llegar a sentirte sola, piensa que en algún lugar hay alguien pensando en ti. Nunca pierdas la sonrisa, es el arma más fuerte que tenemos contra la puta de la vida. Nunca pierdas la imaginación, porque sin ella la vida misma no tiene razón de ser. Recuerda cuando de pequeña te columpiabas en un columpio, imaginando que podrías llegar a volar. Vero sin duda has conseguido volar, eres grande.

Cuando termines el tratamiento te darás cuenta que has vuelto a nacer, querrás volver a jugar a hacer castillos de arena con tu pala como si de una niña de rosados mofletes se tratase. Disfruta de todo, disfruto de los grandes momentos, disfruta de los pequeños momentos y sobretodo no te olvides de disfrutar de las palabras de los que te quieren.

Cada vez que leas esto, espero lo hagas imaginando mi voz diciéndote “todo va a salir bien”. Vero nos lo podrán quitar todo, pero nuestra sonrisa siempre permanecerá intacta bajo la protección de nuestros labios. Ahora, solo hace falta que esos labios le dejen ver la luz del día. A pesar de lo poco que sé de ti, te quiero.

Un ser sensible. Luis González Campo

sábado, 23 de junio de 2012

Carta a la tolerancia

Soy vulnerable a tu lado más amable

Querido ser humano:

Mi nombre es Frankenstein, hijo de Victor Frankenstein. Mi cuerpo está formado a partir de trozos de cadáveres humanos, mi aspecto no es ni mucho menos agradable.
Mi padre como todos los padres quería una criatura perfecta, todos los padres han tenido miedo alguna vez a que su hijo pueda tener cualquier deformidad en sus cuerpos hasta tales puntos que en la Alemania nazi se mataron a personas con discapacidades mentales o deformidades. Al nacer mi padre avergonzado y horrorizado me abandonó, dándome la vida y negándome la felicidad.

Solo necesito el cariño de un abrazo, el calor de un beso, el "te quiero" que sale de tu boca. Pero tú, sociedad dichosa me privas de sentir el afecto de otro hacia mí.  Vosotros humanos tenéis miedo que los “diferentes” rebelemos contra vosotros, pero esto no es un acto negativo, sino un acto que nos hace humanos.  Vosotros ya os rebelasteis en momentos de dictaduras, de guerra, de hambre y eso demostró vuestra madurez y desarrollo como sociedad.

Desarrollarse y madurar son dos características humanas que yo aprendí espiando a una familia en las montañas, mi refugio de la realidad. Vosotros que tanto defendéis los derechos inalienables del ser ¿por qué permitisteis que me desarrollara alejado de los demás?  Esa familia no me había visto nunca pero sabían que existía y gracias a su caridad pude sobrevivir, hasta que un día vieron mi aspecto físico y volví a ser rechazado.

Alegaron al igual que el resto que yo no podía ser humano por mi aspecto pero, ¿qué es la belleza? Una característica pasajera, como el rojo de una rosa que a las dos semanas es el negro de la más triste vestimenta.

Prejuicios son, un humano es el que siente, se relaciona, se desarrolla y aprende de sus errores.

Escribo esto porque en twitter, hay algunas personas empeñada en insultarme por mi aspecto físico y no por las cualidades que pueda tener. A esas personas les digo que a pesar de la fealdad que ellos puedan ver en mi, soy mucho más humano que ellos.

Frankenstein no te conozco pero te quiero.
Un ser humano. Luis González Campo 


“No dejes que la manera en que luzco afecte a la manera en que me miras. Tengo muchos rasgos interesantes. Mi rostro es sólo uno de ellos”

martes, 19 de junio de 2012

Exigimos respeto. Exigimos disculpas

Míralos como trabajan
El pasado lunes, como ciudadano con derecho a participar en la vida política, acudí al pleno extraordinario que se celebraba en el ayuntamiento de mi pueblo, Alcázar de San Juan. Esto solo me sirvió para indignarme más con la derecha casposa de este país. El pleno, en el que el Partido Socialista pedía defender el hospital por el que lucho Alcázar cuando tan solo era un humilde municipio se irá a la mierda, el culpable es Diego Ortega.

Nuestro flamante alcalde del Partido Popular, que parece no tiene tiempo más que para los toros e ir a misa ha decidido que todos los ciudadanos somos gilipollas. Es verdad que algunos ciudadanos son gilipollas, permítanme que use esta palabra para referirme a aquellos que votaron al PP pensando que al día siguiente no habría crisis.

Durante el pleno, el señor Ortega favoreció a su grupo y socios (Ciudadanos por Alcázar) con mayor tiempo para el uso de la palabra e incluso permitió las burlas de algunos de sus concejales hacia el público. No escribiría este artículo si no me pareciera indignante el gesto que tuvieron todos los concejales del PP girasen sus sillas cuando hablaba una de las portavoces del PSOE y mostrasen unas pancartas en las que se podía leer "Exigimos respeto. Exigimos disculpas", malditos bastardos diría Tarantino si viera la escena, malditos aquellos que piden disculpas cuando pretenden desmantelar la sanidad pública, malditos aquellos que accedieron al poder engañando al pueblo, malditos aquellos que en lugar de trabajar giran sus sillas como niños pequeños. Señores del PP, les lanzo una pregunta ¿están legitimados para exigir disculpas? Yo mismo les responderé, no lo están porque ustedes los monigotes de la señora Cospedal están llevando al pueblo que se enorgullecía de ser ciudad a convertirse en lo que mi abuelo llamaba “la era”, van ustedes a por todo.

Concejales del PP la carpa del circo no se pone en el ayuntamiento, si quieren montar un espectáculo, ¡váyanse a otro lugar! Los ciudadanos ya estamos hartos del desgobierno de Ortega, que un día llego por casualidad a ser alcalde, aunque como muchos dicen no llega a alcaldillo. El alcalde y sus colegas ese es el gobierno de Alcázar, una aberración que encima pretende decir que se preocupa por el drama del paro, pero qué van a saber ustedes si todos los que militan en el PP de Alcázar son de familias acomodadas que explotaban a los trabajadores del pueblo.

Mientras uno de los hombres más ricos y con menos idea de política del pueblo gobierne, yo declaro el estado de DESGOBIERNO para Alcázar de San Juan. Repita conmigo señor Ortega, DI-MI-SI-ÓN.
Les exijo como ciudadano que pidan disculpas por su comportamiento.

Se vende pueblo, preguntar por Diego Ortega. Luis González Campo

domingo, 6 de mayo de 2012

No los vemos


No queremos mirar a nuestro alrededor

Final del curso, pero la realidad continúa. El sábado deje la capital, Madrid me ha enseñado lo mejor y lo peor de las personas. Mi forma de pensar es la de un chico que vino de un pequeño pueblo y quizá, por ello no esté acostumbrado a ver de forma tan clara la vileza de las personas. Hablamos de solidaridad y la pura verdad es que casi nadie es solidario si no tiene un interés de por medio. ¡Señores, la solidaridad murió!

Siempre que vuelvo al pueblo cojo el cercanías donde suele haber algún indigente en él pidiendo, me conozco casi todas las caras, incluso podría decir que he dado una moneda a todos ellos. Un capricho quiso que la línea de cercanías que cojo habitualmente no funcionase, tuve que coger otra. Allí como si ya fuera un elemento obligatorio había personas pidiendo para poder sobrellevar esta difícil situación que nos ha tocado vivir. No escribiría sobre ello si no me hubiera llamado la atención una de esas personas, un hombre sin brazos.

La primera vez que lo vi un escalofrío recorrió mi cuerpo, donde debían estar sus brazos, él mostraba dos muñones y sonreía  a pesar de sostener la hucha con su propia boca, que movía de arriba abajo haciendo el mayor ruido posible para que la gente lo mirase al pasar mientras iba de un lado para otro del vagón, esperando alguien le echase dinero. Sorprendido me quede al ver como la gente hacía como si no lo viese, una señora hablaba por el móvil y comentaba “hablamos más tarde, hay un señor haciendo demasiado ruido”, otras dos incluso se reían porque según ellas parecía un perrito. Hay que tener o muy poca vergüenza o estar ciego para no ver que esas personas necesitan nuestra ayuda, seguro que esas señoras y el vagón entero pensaban que ese hombre sin nombre es un ladrón o un delincuente que se tiene bien merecido no tener brazos. Pues no Madrid, no todo el mundo ha nacido entre algodones, como decía Ortega y Gasset “Soy yo y mis circunstancias”.

Sin duda circunstancias muy duras, es ya de por sí triste ver como la gente se sentaba en otro sitio cuando ese hombre se les ponía al lado, pero más triste es ver cómo estamos creando gente que no siente, gente ciega a pesar de no tener ningún problema ocular. Si lo veis no dudéis en darle cualquier cosa que pueda servirle y si se sienta al lado de vosotros no os apartéis solo es uno más de los que esta maldita sociedad ha querido desplazar hasta límites casi marginales.

Mientras el hombre sin brazos siga vagando por el vagón para conseguir algo de comida yo seguiré escribiendo.


Veo y siento. Luis González Campo